El término “microrrelato” fue utilizado por primera vez en 1977 por el escritor mexicano José Emilio Pacheco en sus Inventarios. Desde entonces ha recibido muchos nombres, desde “minificción” a “minicuento” o “microcuento”, pasando por “relato hiperbreve”, “cuentos mínimos”, “historias mínimas” o “ficciones súbitas”. El nombre “microrrelato” es el que poco a poco se va imponiendo en España. Los argentinos, grandes microrrelatistas, también hacen uso esta denominación aunque los mexicanos prefieren llamarlo “minificción”.  
     
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La cabellera de Berenice

Mi recuerdo era enigmático, desde la puesta de sol la esperaba, solo, mustio.

Berenice juró ante Afrodita, el sacrificio de su cabellera si Evergetes volvía vivo,

así fue, y el día de su regreso cumplió su promesa. Por la noche alguien entró

y la robó. Salí al jardín y mire al firmamento, las estrellas titilaban, era media noche.

Una agrupación acababa de aparecer en el firmamento, era sin duda la

 cabellera de Berenice que había sido transportada allí por la

diosa Afrodita. Era una página de la historia escrita con recuerdos oscuros.

¿Quién era yo para no creer en la

historia, me pregunté en voz alta?

Y las titilantes estrellas que rodeaba la cabellera me respondieron.

¿No me conoces? Soy Berenice brillando para ti

 

 
       
 

Océano azul

¡No, no puedo esperar más! Despliego mis velas sosegado, solo en este banco, y espero al viento respirando con esta calma de mar, esperando tu encuentro, cual enamorado.

 Te avizoro y percibo que  me estás llamando, como un mascaron de proa devorando  tus olas azules  ¡Oh mi sirena, has surcado mis sueños, como un jinete sobre las mareas, como un arroyo al final del rio!

Por fin estoy contigo, entre marinos, velas y libertad. Y navegaremos juntos como en una cañada, como gotas de agua, sin límites.

 Tu, mi inmensidad azul, sin límites contigo, mi océano.

Rafael Sorroche       Diciembre 2020

Vestido de negro,

brisa volátil.

Solo, mirando al mar.

 
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Voley

La liturgia del jugador aferró con la mano la esfera, lanzando esta junto a un microcosmo de arena, llegando a  la vertical de la red.

Miles de formas cristalinas, pequeños átomos de arena pulverizados se extinguieron para siempre, cayendo a su lugar de origen. La esfera siguió su camino traspasando la red…

Las sombras de las montañas lejanas se pierden bajo los azotes de luz del atardecer, en un vetusto y silencioso cuento.     Rafael Sorroche Dic-2020

Se acaba el día,

tonada de sirenas.

Alcanzo la luna.

 
       
 

 

Baile

Bailad, hijos del ritmo,

bailad. Y dejad el recuerdo

de la melodía.

Rafael Sorroche  Dic - 2020

 
       
 

Fotos y textos

Homenaje al fotógrafo

La propia existencia y peculiar impacto producido por este personaje singular que ha despertado con sus fotografías poco a poco pasiones en todos… la saga de fotografía y textos me han parecido sorprendentes… de acuerdo, de acuerdo, llevaba los ingredientes de los pixel en su ser, como los genes, ideales e idealizados. Cuando aferra su cámara, adquiere un soberbio control de músculos, nervios y visión de estereoscopio, con un intelecto cuyas capacidades culminan la de cualquier máquina. Con el tiempo los historiadores de red comprobaran el hacer y la visión de este mago de lo inimaginable, sin subterfugios proféticos. Algunos dicen que tuvo que aceptar la danza entre muertos, enfermos e ingratos con su cuenta historias: que malo que vengo señor… pero esto no le ha destruido y idealizado, si no, que lo ha hecho más fuerte, entre los enérgicos. A través de sus ojos y utilizando el objetivo ha sacado la naturaleza humana de los que trabajan y luchan a diario por los demás… si, queridos, si, con unas cuantas fotos, se puede decir mucho, son mensajes subliminares que a veces no entendemos pero que se nos quedan extendidos y grabados en nuestra entelequia.

No quiero terminar sin dedicar esta pequeña fábula en honor a la Saga fotográfica de fotos y textos, que ocupan parte de nuestra vida,  existencia y casi de nuestra historia, a todos los que con el día a día decidimos luchar, aunque las inclemencias del destino, a veces no lo impiden.

Rafael Sorroche                    Enero 2021

 
     
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