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"VIAJANDO  CON  LIBROS"
 
 
 
 

Campos de Níjar   de  Juan Goytisolo

Reportaje realizado por Rafael F. Peinado  
         
 

Es cierto que me tengo que remontar a tiempos pasados, pero no tan lejanos, porque nosotros lo vivimos, para decir que Níjar dependía  judicial y administrativamente de Sorbas. De esta relación, surge la idea de dedicar una página en esta web, a esta bellísima localidad y...  ¿como hacerlo?. Pues "siguiendo a Juan Goytisolo" a través de su libro "Campos de Níjar", del cual, hace ya más de veinte años, que quedé prendado de su narrativa y, lógicamente, porque los hechos transcurren en esta tierra almeriense, añadiendo a esta excusa, mi afición fotográfica y a una ilusión de hace muchos años. Así pues,  de esta forma rendimos nuestro tributo y admiración  a Níjar y a su comarca.

Goytisolo, a lo largo de su libro, nos relata una Almería "gris" en tiempos de una España "negra", como la llaman algunos, al referirse a esa España de post-guerra, donde la vida era difícil y complicada para muchos españoles que no habían emigrado a otras tierras y que se conformaban con el trabajo y los salarios, sin más remedio, que aquí se conseguían, pero siempre pensando en una posible vida mejor, fuera de su tierra natal. He realizado "casi" el mismo camino que Goytisolo, encontrándome con algunas dudas sobre tiempos empleados en recorrer los caminos ( lo hice en coche, naturalmente) y la distribución de las localidades visitadas, y creo que se dejó llevar por la suerte de encontrar un medio de locomoción u otro, sin tener una meta clara en su visita a los Campos de Níjar.

He encontrado algunos lugares de los relatados en su libro, como el Bar Viruta en La Fabriquilla,.....y he echado de menos otros, que de importancia hoy en día, no son nombrados en ningún momento, como el Faro de La Polacra, el más alto de España, nuestro Arrecife de Las Sirenas, en Cabo de Gata. Y digo que he realizado "casi" el mismo camino, ya que he prescindido, en ocasiones, de ese ir y venir al mismo lugar,

   
 

 

  Recorrido de Juan Goytisolo por los "Campos de Níjar"  
 

 

   
 

quizás por lo dicho anteriormente, ¿tenía un objetivo claro de su viaje? o porque ¿no había más carreteras en aquellos años?. De cualquier manera y dejando las críticas aparte, he disfrutado de este viaje, se lo recomiendo y se lo ofrezco en imágenes.

 
         
 
 

 

Juan Goytisolo Gay nació en Barcelona en el año 1.931 y en 1.956 se trasladó a París, y de allí a Marraquef donde residía últimamente. Falleció el 4 de Junio del 2.017. En 1.959 se publica su libro "Campos de Níjar". En 1.984 fue nombrado "Hijo Adoptivo de Níjar".

 
 
         
 

 

Nada más comenzar su novela, capitulo I, Goytisolo comenta que viniendo a Almería por la carretera N-340... "desde un recodo de la cuneta había contemplado las increíbles casas de Sorbas suspendidas sobre el abismo". Luego pasa por Tabernas donde "las sierras parecen corroídas por la erosión y son como lunares".  Pasaré directamente a su salida de Almería, por la carretera de "El Alquián ", camino de Rodalquilar, dejando atrás su vivencia en nuestra capital como, el mercado de la Puerta Purchena con sus gitanos y charlatanes, los coches de punto a la espera de clientes, en una Almería medio insular y medio africana... De El Alquián hace una descripción de sus calles y casas "de arquitectura caótica" y del paisaje que ve desde la ventanilla del autocar: "... una llanura ocre se extiende hasta el golfo de Almería, salpicada por el verde de alguna higuera...". Hoy, después de cincuenta y un años, afortunadamente, de ese Alquián que él conoció, no queda nada.

 
       
         
 

Capitulo II: A Rodalquilar

 

 

 
         
 

Goytisolo se encamina a "Rodalquilá" en el camión de "el Sanlúcar", bendiciendo su suerte, porque el auto-stop comienza a tener sus problemas, ya que la Guardia Civil, multa con 5 duros (0,15 céntimos de euro), a quien lleve a alguien en el camión. El conductor es de aquellos que sueñan con Barcelona, como solución a sus problemas. 

"En mitad de la paramera, un cartel reza "más árboles, más agua", que veremos en más de una ocasión y que en la actualidad perdura esta petición. Mientras tanto éste capítulo continúa con la conversación entre el autor y el conductor , pasando por varias localidades, como Barranquete y Rambla Morales, dejando atrás Los Albaricoques y Los Nietos, hablando del trabajo y de los problemas de aquí y de allí, hasta llegar a Rodalquilar. Hoy, y gracias a un pastor que, con su rebaño de ovejas pasaba por Los Nietos, me ha informado que esta barriada, prácticamente ha desaparecido, si no es, porque unos inmigrantes marroquíes, unos 60, según el pastor, mal-viven en sus ruinas. Su presencia se hace notar, porque han enarbolado una bandera española, en lo que queda de uno de los tejados.

 

 
 

 

 

Depósitos

 
 

 

     
 

 

 
 

Barranquete

 

Los Nietos

 
         
 

Al llegar a Rodalquilar, por una carretera que se ciñe al borde del barranco, veo escalonados en la falda de la montaña, varios depósitos rojos, que brillan al sol, para decantar y lavar el cuarzo aurífero que los camiones trasladan desde la mina. A un lado, la ganga, invade un llano formando un lodazal. A la derecha, se encuentra el pueblo de Rodalquilar."Es un pueblo pequeño, asimétrico y sin centro de gravedad. Las calles no están urbanizadas y el camión pasa por ellas dando tumbos".

Sintiendo hambre, pues son las dos del mediodía, pide saber donde hay una fonda para comer. Pasa un arroyo y al lado de unos eucaliptos, la encuentra. A estas horas, el pueblo está desierto. La escuela, la iglesia y la casa-cuartel, han sido construidos recientemente.

Almuerza dos huevos fritos anegados en aceite  y medio litro de vino... repuntón y café de postre.

 
 

Rodalquilar de los años 50

  Pitones  
   
   
 

 

 

 
   

¿Que queda de aquel Rodalquilar de los años 50?.  ¡ Nada ¡ y lo mismo, por todas las localidades que he recorrido.

Hoy podemos visitar esta población para relajarnos en su Jardín Botánico del Albardinal en los terrenos de la Finca Pública de Rodalquilar, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata - Níjar, Centro de Interpretación, Vivero de especies, Aula de naturaleza y un Camping o visitar esas ruinas llenas de historia y de historias personales como la de, "el Tigre"o la de "el Lucaineno", Cándido, Vitorino..., personajes que acompañan a Goytisolo a través de estos parajes, "donde un sol de justicia cae sobre nuestras espaldas". Ahora, el turismo inunda toda esta zona, para bien de estas poblaciones. La "Almería-gris" que veía el autor, hoy es de todos los colores, azul de cielo, blanco de sus casas y verde-azulado de su mar Mediterráneo. Para definir a Rodalquilar, que mejor que copiar lo que leo cerca de la Iglesia : Pueblo de origen minero situado sobre un valle cerrado y resguardado de montes ricos en oro. En 1930, se inicia la extracción de oro. Al iniciarse la explotación los vecinos llegaban al millar y al finalizar los años 60, el poblado estaba abandonado, siendo solo testigo silencioso del pasado.

   
  Iglesia      

 

 
             
 

Rodalquilar con su poblado minero semiderruido, su romántica iglesia, viviendas de sabor colonial, escuela, cuartel, almacenes y un más que interesante jardín botánico de especies autóctonas, es una mezcla de pueblo - oasis y ejemplar de arqueología industrial insólita y de sugerente belleza.

 
     
   
     
 

Capitulos III, IV y V :  A Nïjar

 

 

 
         
 

 

Cuando se levanta al día siguiente, Goytisolo contempla "una estampa típica" de aquellos tiempos, el Cura charlando con los Guardias Civiles, mientras espera quien lo puede llevar a Níjar. El amigo de "el Sanlúcar", le señala los lavaderos de oro y le pide que espere media hora, a que salgan los obreros porque "los sábaos terminamos antes".

En éste tercer capitulo, Goytisolo se limita a relatar las conversaciones que tiene con unos y otros, sobre la tierra, los cultivos, el agua, los pozos, la mina... a la vez que nos describe el paisaje: "... a medida que el sol se acerca a la cresta de la montaña, el paisaje se tinta de  rubio... cruzamos otro arroyo pedregoso. La vegetación es escueta: higueras enanas, zarzales, pitas. Encima de nosotros el cielo permanece azul, inalterable." Volvemos a hablar de colores. Efectivamente, esos colores " rubio" y azul, son los que buscamos los fotógrafos, profesionales y aficionados, en nuestra Almería, esa es la luz que predomina y que cubre de una belleza inigualable a esta tierra.

"Níjar se incrusta en los estribos de la sierra y sus  casas parecen retener la luz del sol"."A la entrada del pueblo hay un surtidor de gasolina y, cuando llegamos, una pareja de Guardias Civiles camina hacia Carboneras, con el mosquetón terciado a la espalda". "Hoy es día de mercao y venden lo que tienen: cerdos, gallinas, huevos..."

 
 

Minas de oro

     
         
 

En Níjar charla animadamente con los lugareños. Visita las alfarerías, los telares, la plaza, donde hace poco que han inaugurado las farolas, pasa por el cine donde proyectan una película de Vicente Escribá... y busca la posada para descansar, ya que al día siguiente prosigue su marcha por los Campos de Níjar. Ha conocido a José, Antoñico, y a Modesta.

 

 
 

"La cerámica de Níjar es famosa en todo el sur y una de las más importantes

 

Iglesia de Níjar

 
 

de España. Barnizados y pintados de vivos colores, lebrillos y platos se venden

 

Iglesia  de Santa María de la Anunciación.  Siglos XVI-XVIII

 
 

en Madrid, Barcelona y Valencia... La calle por la que subo es pina... atardece

     
 

y la gente se asoma a la puerta. Una  radio transmite a toda potencia una canción de Valderrama... Pregunto por los talleres y me indican uno, donde trabajan cuatro hombres, donde los maestros moldean sentados en los tornos y el aprendiz apelmaza la arcilla golpeándola contra una laja, al fondo hay varias hileras de lebrillos puestos a secar. " Vuelve a la posada donde la cama es buena. Al día siguiente continuará con su viaje, caminando hacia el Cabo de Gata. En su capitulo V, relata algunas conversaciones que tiene con otros caminantes relatando el paisaje que tiene ante sus ojos. Toma el camino que hay cerca del cementerio y que lo llevará, campo a través hasta el Cabo.

 
     
     
     
 

Capítulo VI :  A Cabo de Gata

 

 

 
         
  Goytisolo viene caminando desde Níjar,  donde ha pasado la noche. Pasa por la Venta de las Canteras... y después de más de hora y media caminando, comienza  a sentir la soledad y más aún por un camino desértico "donde no se ve ni un alma", excepto "una banda de  cuervos". Al cabo de un rato, se encuentra con un hombre, Feliciano Gil Yagüe, y pregunta por:  "la carretera de Gata, por favor.  -  Sin favó. Está usté en ella". Entabla conversación con él, lo que le hace más llevadera la andadura, hasta llegar a Torre Marcelo. Relata sus conversaciones con la gente del lugar, Vitorino  Fernández y Carratalá . Da una descripción de la playa, de la sierra y del trabajo en la mar.  
         
  ¿De donde viene usté? - De Níjar - Caló ¿eh? - ¿Es usted de aquí? - De un caserío de cerca de aquí, Torre García. Como le digo que no lo conozco, parece que se ofende conmigo. ¡ Ya hemos llegao ¡ -
¿ Donde ? - A Torre Marcelo.

Torre Marcelo, se encuentra en el cruce de la carretera de Cabo de Gata con la población de Ruescas. Esta mañana nos han informado, que el dueño don G. Marcelo, poseía gran cantidad de tierras, hasta Cabo de Gata y el camino estaba jalonado de casas de sus hijos y de los labradores que trabajaban para él. Goytisolo lo define así :  "Torre Marcelo produce impresión de gran riqueza. La paja se amontona en los almiares...". Hoy produce una desolación total, donde las hierbas lo abarcan todo, en torno a las paredes caídas de lo que fue la casa principal. Más adelante, en dirección a Cabo de Gata, nos espera Pujaire, aunque el autor optó por llegar a San Miguel de Cabo de Gata, por las marismas.

   
    Restos del cortijo de Torre Marcelo  
             
 

 

Llega A San Miguel del Cabo de Gata. A un centenar de metros del pueblo, se levanta un torreón, quizás para prevenir las incursiones piratas. Al llegar a San Miguel, los chiquillos me siguen con curiosidad, mientras intento encontrar la fonda.

¡ Lástima ' no me ha sido posible encontrar esta fonda, quizás por no buscar bien por sus calles o por no haber dado con las personas idóneas para obtener esa información, como las personas mayores, verdaderas enciclopedias, para contar la historia del lugar.

 

 

 
 

Torreón de la Guardia Civil

      Plaza de la barriada de Cabo de Gata.  
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Al fondo la Iglesia, junto a La Almadraba de Monteleva y más cercano La Fabriquilla.

 
 
     
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" ... al cabo de veinte minutos se llega al poblado de las Salinas con las casas más apiñadas que en San Miguel. Hay una iglesia de reciente construcción, una cruz solitaria y una montaña de sal blanca... a sus pies, se encuentra un tercer poblado - La Fabriquilla - tan mísero y destartalado como los anteriores.. "

Hoy, la iglesia sigue en pie, aunque muy destartalada, por no decir que en ruinas a pesar de las masivas quejas que se han dado, para que sea reconstruida, ya que la mayoría de los almerienses, quisiéramos verla en todo su esplendor, por lo mucho que representa como templo y como seña de identidad de este maravilloso lugar, donde el descanso se hace más patente que en cualquier otro lugar, y donde el aire, a diferencia de lo que comenta Goytisolo "huele como en las afueras de las ciudades", para mi huele a salitre y a mar, a tranquilidad y a libertad, a naturaleza y aventura, a historia y a trabajo duro del pescador... (NOTA: La Iglesia ha sido restaurada recientemente)

 
     
 
    ... "tengo sed y entro a tomar una copa en el Bar "Viruta". El anís que dan es seco y lo bebo de un latigazo... Los zaguanes están llenos de gente que mira..."

... y nosotros hemos tenido una gran suerte, al encontrar a una maravillosa mujer que nos indicó, con cierta alegría en la cara, donde estaba el bar Viruta, quizás porque le recordó tiempos pasados.

... "cuando subo el camino del faro, el paisaje sufre una transformación. La sierra se desploma verticalmente sobre el mar y las olas descarnan el acantilado con furia... "las montañas lo aíslan de la tierra y, batido día y noche por el mar, se yergue, solitario y agreste, atalayando la costa del moro, vigía fiel, hoy, de tempestades y naufragios, ayer, de desembarcos berberiscos..."

Y nos queda una duda, repetimos, ¿porque no hace mención de nuestro Arrecife de Las Sirenas?.

   
  Aquí estaba el "Bar Viruta"  
  El Faro del Cabo de Gata  
             
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Capítulos VII y VIII :  A  San José

 

 

 
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Aún no había salido el sol, cuando el autor - caminante sale del Cabo de Gata en dirección a San José. Recomendado por el dueño de la fonda, se encuentra con otro personaje, Argimiro, que es el que lo llevará, en carro, hasta el Cortijo del Nazareno. Nosotros buscamos este cortijo y las opiniones de unos y otros, hicieron que fotografiáramos este cortijo que según éste, todo el paraje es el cortijo del Nazareno y aquel otro, que el cortijo del Nazareno es uno que tenía la inscripción en la pared, pero que hace años que se derribó.

Argimiro lleva a Goytisolo, por un camino que une las Salinas con dicho cortijo, por ello observa que "los salineros recorren las marismas con sus taleguillos y sombreros de ala ancha... pasadas las Salinas, el camino sortea los estribos de la sierra... hay eriales, barbechos y campos de cebada y de trigo..."

"Ahora a la derecha por Boca de Los Frailes" le indica Argimiro.

 
 

Cortijo de "El Nazareno"

     
     

 

 
 

Después más adelante, el Pozo de los Frailes a un cuarto de hora de camino. "Este tiene escuela y parece más grande que el anterior... los chiquillos se apandillan para verme y corren a avisar a sus madres: ¡ un forastero, un forastero ¡. ¿A cuanto queda San José? - pregunto. A seis horas - dice uno, lo que hace que sea empujado por los demás, por embustero."

"San José se asienta en la colina, a la derecha. Es un pueblo triste." En aquel tiempo, seguramente. Hoy es una importante población almeriense, con vistas al turismo. "Después de dar unas vueltas por el pueblo, vuelvo al Pozo de los Frailes". ¿Que vio o que no vio, Goytisolo en San José que no se quedó ni un solo día?.

 

 
         
 

   
 

San José

 

San José

 
         
 

Al hacer señales a un automóvil, éste para y el conductor le pregunta : ¿Adonde va usted? - Adonde usted vaya - respondo. Este camino lleva a los Escuyos, al borde del mar. ¿Lo conoce usted? - No señor - Entonces suba. Ya ajustaremos el precio luego...". Al cabo de unos minutos avistamos el mar. Los Escuyos es un pueblo azotado por los vendavales, cuyas casa crecen sin orden ni concierto. No hay calles, ni siquiera veredas.

¡ Venga le enseñaré el castillo ¡

 

 
         
 

Un cartel informativo, colocado en la puerta del castillo o batería dice: Construido por Carlos III en el año 1.765. Ésta era uno de las nueve fortalezas costeras para cuatro cañones que el monarca mandó construir desde Garrucha (Almería) hasta Manilva (Málaga) para defender las costas del reino de Granada de posibles incursiones enemigas desde el mar.

 
 
 
 
         
 

Después de visitar el castillo, se despiden del Cabo Elpidio, Guardia Civil, que les ha acompañado durante la visita al castillo. Cogen el coche y, en la carretera, giran a la derecha hacia la costa. Hay un poblado de pescadores, donde las mujeres lavan y llenan sus tinajas de agua. Después de hablar Don Ambrosio, que parece ser, es un cacique de la región, deciden ir a la fonda a comer. "Joaquín nos sirve unas gachas". Cuando hice este viaje, tenía el empeño de encontrar esos lugares que Goytisolo relata en su novela. Es verdad, que el autor no cita en que poblado nos encontramos, pero siguiendo sus indicaciones, creo estar en La Isleta del Moro. Hoy, según reza el cartel de la carretera es solo La Isleta. Pues bien, al llegar y ver tanto "guiri", pude adivinar que aquel hombre que se acercaba, era nacido en La Isleta. "Buenos días, ¿es usted de aquí? - Sí - me respondió. Busco la fonda que había aquí, y le hablo de los años cincuenta - Sí señor, aquella y la llamábamos "El Chambaillo" -dice Domingo

 

 
     

El "Chambaillo", antigua fonda, según Domingo

 
         

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Capítulo IX :  A  Las Negras

 

 

 
         
 

En el cruce de Níjar con Las Negras, se baja del coche de Don Ambrosio, con el que ha estado conversando todo el viaje. Después de caminar un rato, llega a Fernán Pérez. "Recortado contra el cielo, se divisa un molino..."

Las gentes de aquí viven de las minas de Rodalquilar y de la agricultura. Continuando su camino y cuando se da cuenta, ha llegado a Las Negras, y nos comenta que sólo tiene una calle, donde hay un bar y un estanco. Sea como fuere, nos hemos encontrado con un lugar, lleno de encanto y de tranquilidad, un mar en calma, un sol brillante, un trocito de tierra donde descansar y alejar los problemas diarios... un lugar turístico, sin duda. Lástima, que más de medio capítulo, Goytisolo lo dedique a comentar el fallecimiento de un vecino y lo que conlleva el velatorio y todo el protocolo de una muerte en un pueblo sencillo , aunque lógicamente, esto forma también parte de la vida de estos personajes.

 

 
     

Las Negras

 
         
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Capítulo X :  A Carboneras

 

 

 
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  ...contorneando los muros del castillo, me acerqué a ver el mar. La playa estaba desierta y el viento azotaba el casco varado de las traiñas. La costa se alejaba en escorzo hacia los acantilados de Mesa Roldán y Playa de los Muertos....  en dirección a Garrucha los farallones emergían festoneados de espuma. El pueblo parecía replegado sobre sí mismo...

Por esto me gusta Almería. Porque no tiene Giralda ni Alhambra. Porque no intenta cubrirse con ropajes ni adornos. Porque es una tierra desnuda, verdadera...

Goytisolo da por finalizado su viaje. En la estación de autobuses de Almería, compra el periódico y lee "la selección española de baloncesto logra su séptima victoria consecutiva sobre la de Portugal". El vecino de asiento leyendo el periódico, le comenta, : "Este año, tendremos más aceitunas". Atrás deja Sorbas, Puerto Lumbreras... hasta siempre señor Juan y gracias.

 
     

 

 
         
   
 

Nosotros hemos cumplido nuestra misión. Hemos seguido a Juan Goytisolo, sus vivencias, sus pasos, sus conversaciones... hemos conocido a "el Sanlúcar", a Modesta, a Don Ambrosio, al Cabo de la Guardia Civil... y hemos recorrido esta tierra, otra vez, que tanto nos enamora y que tiene el privilegio de contarnos su historia en cada piedra, en cada playa, en cada atardecer. El autor nos ha descrito una Almería que no hemos conocido y que en nada se parece a la actual. Una tierra sin sombras, abierta al sol y a la mar, donde nunca serás un extraño, donde el sol pasa el invierno.

 
   
 
 

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