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i       Serie: NATURALEZA
Este artículo fué publicado en el número 32 de la revista El Afa de la Sociedad de amigos de Sorbas.
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NUEVA ESPECIE PARA LA FLORA DE SORBAS

Cómo descubrí una “Orquídea”, jamás vista antes en Almería. (Autor: Rafael F. Peinado)

          Se trata de un precioso híbrido surgido entre dos especies afines, ampliamente distribuidas por el karst en Yesos de Sorbas y alrededores. Descubierta en la Cortijada de La Mela, en la primavera de 2012, la mantuve durante algún tiempo en mis archivos hasta poder confirmar la autenticidad del hallazgo.
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PEQUEÑA HISTORIA DE UN GRAN HALLAZGO:

          Por la estratégica posición geográfica que ocupa en el contexto que conforma el puzzle de los continentes, por su atormentado pasado geológico, por la tremenda agitación sufrida durante las glaciaciones, por su clima pasado y actual y por la variabilidad del terreno que la sustenta; la Flora de Almería y de las regiones que conforman su entorno, bien pudiera ser la cenicienta de otras floras que las rodean y que por unos motivos o por otros, sí que tuvieron ese punto de consideración, que quizás le falte a la flora almeriense.

          Si como históricamente conocemos, la región mediterránea ha sido desde siempre, es y será, un centro de confluencias culturales, comerciales y de efemérides relacionadas con la historia y costumbres de los países de su influencia; no es menos cierto, que en el ámbito natural, dicha confluencia es aún mucho más relevante.

          Las floras y tesoros florales de las diferentes regiones que bordean el Mar Mediterráneo, se han entrecruzado desde tiempos inmemoriales, combinándose para atesorar en el transcurso de los años, un vasto, rico y variadísimo tesoro genético.

          Pero es que además, la zona dónde se localiza la provincia de Almería, tiene el privilegio de ubicarse prácticamente en el centro de ese denominado, cruce de carreteras. Almería y su entorno, ha acogido y al tiempo exportado durante siglos, un bagaje botánico de excepcional valor ecológico.

          Para los no iniciados o desconocedores de la flora que ahora nos ocupa, se trataría de una flora más pobre que rica, y que se sustenta apenas, por las migajas que deja la escasa humedad de las débiles borrascas que de tarde en tarde, la atraviesan.
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          Pero, nada más lejos de esa realidad. La estructura, orientación de sus montañas, la enormidad de nichos ecológicos que fue capaz de crear su orografía, hacen que Almería custodie, un auténtico y variado catálogo de especies botánicas, muchas de las cuales, no es posíble localizar en ningún otro lugar del planeta.

          De entre las numerosas familias botánicas que componen la flora almeriense existe una, que por haber evolucionado tardíamente, no cesa de premiarnos con nuevas especies, subespecies, hibridaciones y formas variadas, en función esencialmente del tipo de polinizador que los visita, son: LAS ORQUÍDEAS.
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          Hablar de orquídeas en Almería, puede resultar y de hecho lo es, para aquellos que las desconocen, un ejercicio de total irracionalidad. ¿Cómo unas plantas tan bellas y delicadas, pueden sobrevivir en medios tan adversos como los que parece tener Almería?

          Simple y llanamente, porque la evolución las ha ido moldeando y adaptando a los distintos enclaves dónde hoy en día, es posíble localizarlas. La gran familia de las “orquídeas”, se ha ido separando y especializando en grupos cada vez mas pequeños denominados géneros, y estos a su vez, en especies capaces de buscar las artimañas suficientes para subsistir y poder prosperar vegetativamente, en medios generalmente hostiles para la vida.

           Algunas, decidieron adelantar sobremanera su ciclo vegetativo para no hacerlo coincidir con las altas temperaturas de un estío implacable. Otras, se inclinaron por reducir al mínimo ese ciclo, evitando en lo posíble las condiciones adversas. Otras especies, optaron por entremezclarse con diferentes hierbas o espesura, capaces de conferirles una adecuada protección contra el sol y el calor.

          Y por último, algunas de ellas escogieron una vestimenta o apariencia, capaz de camuflarlas, asemejándose al tiempo a algún grupo de polinizadores, como moscas, abejas o mosquitos. Este es el caso, del género que nos ocupa: las “OPHRYS”.
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       El género Ophrys, es un género que se encuentra muy extendido por toda la Península Ibérica, es rara la provincia que no acoge alguna especie en su flora. Son trece las especies que hasta el momento atesora la flora de iberia, y unas dos terceras partes de ellas, podremos localizarlas en Almería.

          Se trata de pequeñísimas plantas muy similares entre sí, y que evolucionaron de forma digamos inteligente, presentando florecillas que más que flores, parecen las hembras de ciertas abejas polinizadoras, que de forma engañosa son atraídas incautamente, para impregnarse de un polen que trasladarán posteriormente de flor en flor.
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          Dos de esas orquídeas del género “ophrys” son: “Ophrys tenhredinifera” (orquídea rosa) y “Ophrys speculum” (orquídea espejo); aparentemente, dos miniaturas que suelen convivir en hábitats similares y por tanto, tienen cierta afinidad para cruzarse entre ellas, dando origen a plantas con caracteres intermedios, se trata de los denominados híbridos o plantas híbridas.

          El resultado del cruce entre “speculum” y “tenthredinifera”, se le otorgó el nombre de “Ophrys x heraultii”, una auténtica rareza que por su condición de híbrido, no tendrá la posibilidad de reproducirse jamás.
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+ =
i O. speculum O. tenthredinifera O. x  heraultii
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          “Cierto día de la primavera de 2012, y como en multitud de ocasiones, salí de casa para fotografiar la flora que puebla los campos sorbeños. No tuve que caminar demasiado, cuando vi una diminuta orquídea que me llamó poderosamente la atención, porque nunca antes la había visto. La fotografié una y mil veces en todos los encuadres posíbles, para una vez en casa, poder compararla con otras orquídeas similares que tenía de esa misma zona”.

          “En un principio, no daba crédito a lo que estaba viendo, pues no se trataba de ninguna de las especies que había fotografiado con anterioridad. Pero la especie en cuestión, tenía con algunas de ellas un parecido excepcional, me pareció cómo si hubiese elegido adoptar diversas partes de dos congéneres que ya conocía de otros años: Ophrys tenthredinifera y Ophrys speculum”.

          Tras anotar cuidadosamente su ubicación, hábitats y todas las especies que proliferaban por su alrededor, marché a casa a consultar con el resto de orquídeas que almacenaba en mi ordenador.  Nada de nada, el parecido me resultaba extraordinario con las dos especies ya mencionadas, pero no se correspondían con ninguna de ellas. Consultando “Flora Ibérica”, me di cuenta enseguida de la facilidad que tiene el género “ophrys” para desarrollar hibridaciones. Ni que decir tiene que me reuní con mi amigo Antonio Soriano, botánico almeriense, fotógrafo de naturaleza y autor de la web  www.almeriaNatural.com,  y mis sospechas y lo que había leído se hicieron realidad.

Y es que en efecto, se trataba del híbrido cuyos “parentales” (especies que actúan intercambiando y mezclando su material genético) eran “Ophrys tenthredinifera y Ophrys speculum, presentes igualmente en los alrededores de tan sorprendente hallazgo.
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