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La escuela de mi infancia
     

He de confesar que soy de aquella generación de la que "la letra, con sangre entra", refiriéndome a la educación-trato que recibíamos en las escuelas en aquel tiempo, y no me quejo porque aprendí, con mayúsculas. Es cierto que todo era
aprendido de memoria, poniendo los "codos sobre la mesa", a base de repetir y repetir lo que leíamos y en voz alta,
algo que era fundamental. Claro, si lo hacías en voz baja o, simplemente, leyendo, te podías entretener y tu pensamiento
podía "volar" a éste o aquel juego.

              

Mi maestro fue Don Pedro, no era "el maestro", era Don Pedro, para los alumnos y para los padres de los alumnos. En
aquel entonces no existía, de ninguna manera, " la seño ". Se me habrían caido las orejas o, Don Pedro me habría roto la
regla contra la palma de mi mano, ¡¡¡ y como picaban los palmetazos ¡¡¡. A este respecto,había quien aconsejaba,
untarse de ajo, la palma de la mano para paliar, en lo posible, el picor-dolor del golpe. La solución-problema era peor,
porque cuando Don Pedro, dotado de un olfato digno de admirar, olía éste condimento, el palmetazo aumentaba en
intensidad. ¿Cual era el mejor remedio?. sin duda alguna: estudiar.

              

         

¿Y los libros que teníamos?. ¡¡¡ Hereditarios ¡¡¡. No se cambiaban cada año, no, ni mucho menos. Mi hermana, mayor
que yo ocho años, era quien estrenaba todos los libros, porque después de esos años, me servían a mí y eran los que
me pedían en el colegio. La mayoría de ellos, llegaban a mis manos en muy buenas condiciones, otros, otros era mejor
comprarlos de nuevo. Parece ser , lo digo con ironía, que la historia no cambiaba de un día para otro, y dos más dos
eran siempre cuatro y  que en materia de Urbanidad, los buenos días se daban antes igual que después y que un
cuadrado tenía cuatro lados iguales hacía ocho años y luego, también. El negocio de las editoriales no estaba tan en
auge como en nuestros días. Hoy, acaricio entre mis manos estos libros que ven en las fotografías y, efectivamente, huelen
a papel rancio, como a muchos nos gusta y en sus páginas, muy frágiles, puedo leer algunos apuntes hechos en sus
bordes, como parte de mi historia en el colegio. Los tengo en una estantería aparte, no como libros, sino como tesoros
que lo son, esperando que un día no muy lejano, mis nietos los puedan leer.





Un libro para mujeres     



¿Que libro tengo entre mis manos?. Se lo explico textualmente:
Titulo: La niña instruida / Autor: Victoriano F. Ascarza / Editorial Magisterio español / Diciembre 1929 /105 páginas
Fisiología e Higiene, con aplicación a la economía, medicina y farmacia domésticas, dispuestas para la lectura y
estudio en las Escuelas y Colegios de niñas.
Don Victoriano F. Ascarza, Doctor en Ciencias, ex Consejero de Instrucción pública, Profesor por oposición de la
Escuela Normal de Maestros de Madrid.
Precio del ejemplar: 1 peseta

Para saber que podemos leer en el libro, basta con leer el prólogo del autor Don  Victoriano F. Ascarza, que dice así:

A las señoras maestras:
El Real Decreto de 26 de Octubre de 1901 hace obligatoria en todas las escuelas, así de niñas como de niños, la enseñanza de la
Fisiología e Higiene. Fácil es a quien, como nosotros, ha explicado algunos años esta asignatura redactar un librito para las
escuelas con los conocimientos fundamentales y comunes de de ambas importántisimas materias, sin romper los  moldes establecidos
y dejándose llevar de lo corriente. Hemos querido, no obstante, apartarnos de ese camino trillado, que juzgamos poco útil.
Para que las reglas no se olviden y los preceptos alcancen realidad práctica, para que las niñas y, en general, la mujer los tengan
en cuenta y los apliquen en su día, nos parece mucho más eficaz seguir paso  a paso, una por una, las ocupaciones de la mujer
en la casa, y decirle prácticamente cómo ha de proceder, ajustándose y cumpliendo los preceptos de la Higiene.
De esta manera aspiramos a que la Higiene encarne en los mismos hechos, se aprenda prácticamente y no se olvide,  pues si el
precepto general,  abstracto, científico, se borra pronto de la memoria, perdura, en cambio, la costumbre cuando se adquiere en la
primera edad. Con este criterio, hemos redactado las presentes nociones, pensando, principalmente en las clases rurales, modestas o pobres.  Las señoras maestras, al enseñar estas nociones, deben aspirar, no solamente a que se aprendan las verdades de la Ciencia,
sino a que las practiquen, más que dar conocimientos, importa crear costumbres. Para ello sirven las niñas, y sean ellas, al aprender
estas cosas, las que lleven a sus propias familias conocimientos para conservar la salud, librarse de enfermedades y dulcificar algo
las penalidades de la vida.
Si algo de esto se consigue, o si este librito facilita de algún modo la labor sagrada de las señoras maestras, el autor verá
colmadas sus aspiraciones.       V.F. Ascarza

Debo suponer que, antes o después, se publicaría otro "librito" dedicado a los niños con, no se qué,  aprendizaje de
"labores" en el hogar o fuera de él, respecto a Higiene y Fisiología.
Sobre el Índice del librito, sólo queda añadir que se quedaba algo corto, puestos a pedirle a las "niñas" algunas responsabilidades. El índice es el siguiente:

Fisiología: I.- Obligaciones de la mujer en casa : Establecer las provisiones, atender la cocina, conservar la ropa, cuidar los muebles,
la vivienda y el corral, ser buena madre y excelentes mujeres de gobierno.- II.- El aparato digestivo y la digestión. III.- La sangre y la
circulación. IV.- La respiración y las secreciones. V.- El esqueleto y los músculos. VI.- El sistema nervioso y los sentidos. VII.- La limpieza deducida de la Fisiología.  VIII.- Higiene y economía: Condiciones de una habitación sana. IX.- La limpieza de la casa.
X.- Limpieza y cuidado de los suelos.  XI.- Limpieza y cuidado de los muebles. XII.- Limpieza de la cocina.
XIII.- Limpieza del dormitorio, cama y sus condiciones. XIV.- De  los vestidos. XV.- Limpieza de la ropa y colada. XVI.- Los alimentos: la carne,  pescado, leche XVII.- Las bebidas: clases y efectos. XVIII.- Los condimentos. XIX.- Caldos y sopas.  XX.- Preparación de las
carnes.  XXI.- Leche, huevos y despojos. XXII.- Preparación de pescados. XXIII.- Cereales, pan y el arroz. XXIV.- Legumbres, tubérculos
y ensaladas. XXV.- Las vasijas y sus propiedades. XXVI.- La mujer económica y el concepto de economía.
MEDICINA DOMÉSTICA: XXVII.- La fiebre: cuando se  debe llamar al médico. XXVIII.- Las pequeñas dolencias del pecho, cabeza
y vientre. XXIX.- Tratamiento de los accidentes más comunes: quemaduras, cortaduras, caídas. XXX.- Mordeduras de animales,
envenenamiento y asfixia. XXXI.- Preparación y uso de tisanas, tinturas y purgas. XXXII.- Cataplasmas, sinapismos y fricciones.


El concepto de mujer quedaba claro: esposa, madre, cocinera, limpiadora, enfermera y, quizás, un poco más.
Los tiempos han cambiado, afortunadamente, pero me temo que no en todos los lugares del planeta Tierra, ni en muchos
hogares, donde la figura del "hombre", destaca por encima de todos los demás integrantes del núcleo familiar. "El hombre" :
inteligente, fuerte, sabio, dominante, director... En mi trabajo, a lo largo de los años, te das cuenta que la "fuerte", "directora",
"sabia" y un larguísimo etcétera, es la mujer, sin duda alguna.




Los juegos     

Tener unos juguetes u otros, dependía mucho del lugar en que vivías : ciudad, pueblo, cortijada... y por supuesto, del
dinero que se pudiera invertir en juguetes, aunque había una ventaja sobre los tiempos que corren hoy : los juguetes se
compraban en su tiempo, en los Reyes Magos y en tu cumpleaños, aunque siempre quedaba un resquicio de esperanza y
es que el día de tu santo, tuvieras una sorpresa, a diferencia de hoy que un regalo puede ser dado cualquier día por cualquier causa y con el lema : "que los niños disfruten". Lo malo es cuando esta "costumbre" se convierte en rutina y el niño te pide
un regalo cuando te ve, porque a eso lo has acostumbrado. Ah ¡, se me olvidaba y cuando se te caía un diente, aunque en
este caso lo del regalo era deber del "ratón Pérez" y a falta de juguetes, siempre quedaban los juegos.
Cada ciudad, cada pueblo tenían sus costumbres, dependiendo de la estación del año y del lugar en que vivieras. No es
lo mismo vivir en Almería, donde predomina el buen tiempo, que en "tierras adentro" donde llueve o nieva a menudo.
De todas formas mis juegos eran, viviendo lejos de la costa, "piola", los tirachinas o los platillos, llamados también "chapas",

     

sin olvidarme del aro : de latón, madera o rueda de bicicleta, motocicleta o lo que encontrábamos, y a las canicas (bolas o
petos), "el pañuelo", con trompos, en bicicleta (quién la tenía) ... y si hacía mal tiempo recurríamos a los juegos de mesa, como el parchís, la oca, es decir, casi todo al aire libre, a diferencia de hoy en día, que se resume en mirar para abajo y mover los
dedos con la nintendo, fortnite y demás aparatos electrónicos. A cada época, su juego.



...adolescencia y juventud


Guateques   

Pasan los años y los juegos infantiles van quedando atrás, aunque permanecen los deportes: fútbol, baloncesto, frontón, balonmano... pero lo que tenemos enfrente de nosotros, son otras diversiones, entre ellas, y sobre todo los domingos, los guateques. La RAE lo define como una fiesta con amigos y familiares donde se merienda, come, bebe y se escucha música.
Mi curiosidad me llevó a saber de donde venía el término "guateque". La historia (Alfred López)  dice:
Este término llegó a nuestro pais hacia finales del siglo XIX procedente del Caribe. Lo trajeron aquellos "indianos" que se
habían marchado unas décadas atrás para "hacer las Américas y solían volver con un buen capital. Pero como era habitual en esos casos no solo traían dinero de su estancia en América sino que las costumbres y palabras autóctonas, le acompañaban, habiéndolas integrado en su lenguaje habitual. "Guateque" fue uno de esos términos, que se usaba en el Caribe para definir aquellas fiestas informales que se celebraban con familiares y amigos y en las que había baile, jolgorio y comilonas.
El carácter familiar de este tipo de celebraciones es lo que hizo, cuando la palabra llegó a nuestro pais se usaba en el ámbito íntimo y casero. En un principio se utilizó la palabra "guateque" para llamar así a las fiestas con comilona... hasta mediados del siglo XX que se convierte en la típica fiesta juvenil que se celebraba con amigos (no con familiares), y donde se bailaba los éxitos del momento y se bebía y comía.
Etimologicamente no tiene un origen determinado, aunque se cree que "guateque" procede del mukuchi, lengua extinguida que hablaban los indígenas de Mérida (Venezuela) y de ahí pasó al Caribe y luego a nosotros.




En las décadas de los 60 y 70, no se entendía un "guateque" sin tocadiscos (menudo invento), discos, bebidas (cerveza y vino tinto y alguna botella de ginebra, coca-colas) y canapés, patatas fritas, cacahuetes... y algún que otro pastel. Toda esta "comilona", la aportaban los invitados a la fiesta que, normalmente, se hacía en el piso de algunos de los amigos/as
de la pandilla. Eran tardes memorables que permaneceran en la memoria de todos los que fuimos a aquellas fiestas, perdón, guateques.

        

Eran reuniones de amigos/as  que venían acompañados de  amigos/as, y era una manera de ampliar nuestros círculos de
amistades, algunas de las cuales permanecerían en el tiempo hasta nuestros días. Por ejemplo: Antonio, Joaquín, Mª Carmen, Manme, Elisa, Rosa, Paco, Vicente, Marga.....
Algo que se llevaba de forma rigurosa era el horario, de entrada (alrededor de las 5 de la tarde) y salida (antes de las 11 de la noche) y si te pasabas en la salida, ya sabías que al llegar a casa te encontrarías con unas "caras" que no te gustaban mucho, y menos lo que vendría después : "el fin de semana que viene, no sales", en el mejor de los casos.

        

¿No había discotecas? - me preguntan. Sí que las había - respondo -  pero, cuando todos éramos estudiantes y teníamos una
asignación semanal, por parte de nuestros padres, claro, no daba para esa entrada. Lo que hacíamos era pasar una
semana algo "apretados" y junto a la asignación de la siguiente semana, nos daba para entrar en la discoteca y tomarnos
algo allí dentro. Otros juegos, otras formas de pensar.
No tengo nada en contra de los guateques, todo es favorable, además de las amistades que hicimos, algunos encontramos
pareja para el resto de nuestra vida, por ejemplo yo, que desde hace 50 años que la conocí, seguimos juntos.
¡¡¡ Benditos guateques ¡¡¡



Un pequeño tesoro   

Tengo entre mis manos un pequeño-gran tesoro literario. Es una revista literaria publicada en el año 1947, impresa por DIANA Artes Gráficas de Madrid, con el nombre "Revista literaria . Noveles y Cuentos", publicación semanal, número 853, del domingo 14 de Septiembre del 1947, al precio de 1 peseta, ( 0,006 euros.)

La revista publica  la novela completa de "Naves en el mar" publicada en 1918 por Concepción Rodríguez - Espina y García Tagle (1869-1955), conocida como Concha Espina, escritora de la Generación del 98. Entre los principales premios que recibió fueron de la Real Academia Española por su novela "La esfinge maragata" (1914), Premio nacional de literatura por "Altar mayor" (1926), tres años consecutivos nominada al Premio Nobel de literatura, Gran Cruz de la Orden Alfonso X el Sabio, Medalla al Mérito en el Trabajo, después de publicar más de 70 obras.

Bajo el título de la novela, leemos: " La fatalidad acecha entre las olas infinitas del mar, indiferente como una arma homicida, inexorable como el destino en marcha, grandiosa como la ira de Dios ..."

Hoy tenemos los libros electrónicos, no reniego de ellos, pero tener una revista como esta y tocar su papel "rancio", al menos para mí, no tiene precio.




El candil    

Mi convivencia contigo fue solo de varios años y te recuerdo conocedor de muchas historias vividas en hogares
sencillos crendo en ellos un misterioso ambiente, producido entre la oscuridad y tu centellaente luz provocada por
pequeñas ráfagas de aire, animando a niños y mayores a consumir las últimas horas del día, entre la charla y el confort.
Tu estructura es frágil y solo necesitas, para ser útil, un poco de aceite y algodón trenzado.







Los bolillos      


 
     
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