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  Tomás Valera González  
     
 

 

 

Aunque la mayoría de los jóvenes del Municipio Sorbas (Almería) ignoren hoy quién fue Tomás Valera González y por qué siendo Alcalde  Antonio Contreras dio nombre a una Calle, no sucede lo mismo con los mayores, que, si no lo conocieron personalmente, guardan  recuerdos muy vivos de él contados por sus padres. Nace mi tío, Tomás Valera, en esta Villa el día  7 de octubre de 1918 en el seno de una familia de tradición católica, en la Calle Canalejas, siendo el segundo de los seis hijos habidos en el matrimonio de Horacio Valera Gutiérrez de Cabiedes y Mª Teresa González Crespo. Fueron sus hermanos: Juanita (que falleció a los pocos meses de nacer), Teresa (pionera en el baloncesto y tenis femenino), Ginés (mi padre, baloncestista y atleta destacado en los cuarenta), Luz y Ramiro, que murió joven en la postguerra. Su bautizo se celebró en la Iglesia Parroquial de Santa María, de Sorbas, siete días después, apadrinándolo sus abuelos maternos Ginés González Carrillo y Mª Teresa Crespo Cervantes.

 

     Siendo destinado su padre como Administrador de la oficina de Correos en Sorbas, en esta localidad pasó los primeros años de su vida y cursó los estudios primarios en la Escuela pública, enseñándole las primera letras el Profesor  Eustaquio López Soriano.

        Buen cristiano, perteneció siendo niño al grupo de Tarsicios, dependiente de la Adoración Nocturna, que tienen como propósito formar a los pequeños infantes en la fe y hacer oración a Jesús en la Sagrada Eucaristía. Participó ya de joven en la Adoración Nocturna, Asociación Católica en la que sus miembros, reunidos en grupos, se turnan para adorar a Dios por la noche en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, siendo creada en 1877 por el siervo de Dios Luis de Trilles y Noguerol. Y poco antes de su detención, en la Juventud de Acción Católica, forma de apostolado creada por  Pío XI en la que los laicos se asocian para el anuncio del Evangelio a todos los hombres y ambientes de acuerdo con las necesidades de la Iglesia Católica en todo tiempo y lugar, contribuyendo a la recristianización de las costumbre y de la vida pública.

Gran aficionado a la música y por sus muchas cualidades para ello, su Maestro Pedro de Haro, conocido cariñosamente como “Perico”, le enseñó a tocar el clarinete y pronto formaría parte de la banda municipal de música que siempre acompañaba con gran devoción y recogimiento en todas las Semanas Santas a las imágenes que se procesionaban antes de la Guerra: Nuestra Señora de los Dolores (de la Cofradía de igual nombre, fundada en el siglo XVI, cuya imagen original se perdió en la contienda y se replicó en 1941 por los talleres de la Casa Rius), El Nazareno (de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, talla de Jesús cargando con la Cruz encargada allá por el año 1770 a Francisco Salzillo y que procesionó hasta 1936, siendo quemada en 1937, salvo el pie izquierdo) y al Patrón del Pueblo, San Roque, en sus fiestas del 16 de agosto.

Unos años después, mi abuelo Horacio pediría traslado a Almería para que estudiaran sus hijos y  aquí concluyó el Bachillerato mi tío Tomás, con 16 años, en el edificio que posteriormente albergaría a la Escuela de Artes y Oficios Aplicados de Almería. La familia se alojó de alquiler en la casa propiedad de los Martínez-Godoy, con entrada por la Calle Gerona esquina a la Calle Real.

         Fue una persona abierta, alegre, con ganas de vivir, “un castañuelas”, buen Cristiano y piadoso. De niño, extraordinario, pacífico, tranquilo y religioso. Asistía a misa con mucha devoción a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Un muchacho muy espiritual que hacía apostolado entre sus compañeros de Instituto.        

Y precisamente este aspecto religioso de su vida fue el causante de su detención el 26 de agosto de 1936 con 16 años, al inicio de la Guerra Civil española, en la pedanía  de Las Herrerías, de Cuevas de Almanzora.

En "El Ingenio", cárcel en aquel tiempo (hoy sólo permanece en el recuerdo, la puerta de entrada y rodeado de un gran parque), permanece preso durante dos años junto a su tío Miguel. Es trasladado a Turón, pueblo cercano a Berja y en la Alpujarra granadina donde poco después es fusilado con 19 años el día de 20 de mayo de 1938.

La Causa de Canonización que prosigue en la actualidad, del Siervo de Dios Tomás Valera González, junto con los 116 mártires perseguidos en Almería por causa religiosa en la Guerra Civil (de los cuales 22 eran seglares, como él, y los 95 restantes, religiosos, entre los que también se encuentra el Párroco de Sorbas que lo bautizó, Siervo de Dios Reverendo Fernando González Ros, asesinado en Lubrín con 65 años), comenzó en mayo de 1998, siendo Obispo D. Rosendo Álvarez, el cual diría: “la memoria de nuestros hermanos que fueron víctimas de la contienda civil debe mantenerse viva como agradecimiento de la fe”.

Transcribimos literal y parcialmente, el documento remitido por Dº. Ginés Valera Escobar, sobrino de Tomás Valera González y autor del texto y fotografías

 

 
     
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