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  LA  APICULTURA  
  Fotografías: Rafael F. Peinado Mena  
     
 

 

La historia de la apicultura se remonta a los primeros asentamientos de la población humana y se considera a ésta como una actividad paralela al surgimiento de la civilización moderna.

La miel se utilizaba ya, en el Mesolítico (7.000 a. de C.). La abeja melífera no es demasiado antigua, según comentario de los expertos, a excepción del Viejo Mundo. Se introduce en América en el siglo XVI y los ingleses la llevan a Australia hacia el año 1.822. El primer autor español que escribe, y que se conozca, sobre la apicultura es Lucio Junio Moderato Columela, nacido bajo el Imperio Romano en Cádiz (50 d. de C.). Importante también, es el libro de Abu Zacaría Lahia, conocido como Aben Mohamed Ben Ahmed Ebn El Awam, andaluz y cuyo libro data entre el siglo XII y el XIII.

               

Vestidos adecuadamente y con los utensilios necesarios, procedimos a la revisión de las colmenas, para ver la cantidad de miel acumulada y comenzar su extracción.

La primera sensación, para un inexperto, fue de cierto agobio al vernos invadidos por decenas y decenas de abejas, golpeándonos sin descanso, hasta el punto de que enfocar la imagen que quería plasmar era harto complicado puesto que la cámara debía estar separada de mi cara para no acusar ninguna picadura. De todas formas, una o dos, sí que llevé a casa, sin graves resultados.... afortunadamente, claro.

Revisar la colmena es comprobar los panales, el volumen de miel acumulada y el estado del enjambre que allí trabaja sin descanso, en torno a su abeja reina.

El gran momento había llegado. Ver la colmena por dentro, observar el trabajo realizado y para los expertos, contemplar a "la reina". Comprobar el estado del enjambre es algo increíble. Miles y miles de abejas melíferas se reúnen en una sola colmena, bajo un zumbido constante provocado por el  movimiento de sus alas.  Hoy, quizás por el cambio climático, este revolotear parece que será inexistente, según dictan los investigadores.

Fumigar o ahumar la colmena, es un acto necesario, para "tranquilizar" a sus obreras.

                   

"Cortar" o separar la miel de las celdillas, para que caiga sobre un recipiente o centrifugadora es labor muy delicada para evitar que la miel se mezcle con otras sustancias y así obtener una pureza en el producto. La centrifugadora girará sin cesar para que libere el producto tan duramente trabajado y  con una ansiada espera, en breves momentos, veremos surgir por fin. La miel, desprendida de las celdillas, gracias al centrifugado, saldrá del barril, pausada, lánguidamente, lamiendo el aire y dispuesta para satisfacer los más exigentes paladares.   ¡ Objetivo cumplido ¡ 

Hoy,  el arte de la apicultura y de la recogida de la miel ha desaparecido casi totalmente. En otro tiempo, se comenta, que era casi obligado tener colmenas, como parte del ajuar que se llevaba al matrimonio, el cual aportaba una buena parte a la economía del hogar. Hoy  solamente se ve alguna colmena de esos "meleros" que se resisten a guardar en sus cajas, todos esos aperos y hacen de las abejas y colmenas su hobby.

 

Recuerdos de un fotógrafo:

Cuando pensé en éste reportaje, no sabía a ciencia cierta con lo que me iba a encontrar. No era "otro reportaje". Consistía en acercarme a los panales de miel, abarrotados de abejas. Bueno, pensé, voy acompañado de dos expertos que me dirán que debo y que no debo hacer. Como es obvio, seguí sus consejos pero, una vez allí, todo cambió. No era el escenario que, normalmente, nos encontramos: un lugar tranquilo donde piensas donde instalarte, poner el trípode, dejar el macuto con lo necesario para hacer fotos... etc. No. Era cámara en mano, tapado, como se ve en las fotografías, lo cual quiere decir que no vas a colocar la cámara donde tú quieres (junto a la cara) y donde decenas y decenas de abejas, te seguían a todos los lados. Colocarte la cámara junto a la cara, no era aconsejable ya que al juntar la cara con la "redecilla" que sale del sombrero, podían picarte fácilmente. ¿Eran decenas de abejas o me pareció a mí que eran millones?.  El encuadrar la foto, era otro problema : "O enfocas y encuadras rápidamente o la foto saldrá "de aquella manera". Debo confesar, que en un momento dado, tuve que alejarme unos metros a recuperarme del agobio que tenía, porque lo tenía, y el zumbido que producían el aleteo de las abejas era extraordinario. Bueno, la cuestión es que el reportaje salió adelante y que no está en mis proyectos, repetirlo (es broma)

NOTA: Este reportaje lo hice en La Mela (Sorbas), palabra que procede de Miel

 

 

 
     
     
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