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  "Cartas de mujeres"  de Jacinto Benavente  
     
 
Hace tiempo, mucho tiempo, que tengo en mi pequeña biblioteca dos revistas literarias de los años 1920 y 1947., de color sepia, con hojas de  una textura
muy delicada... y pienso en estos instantes: no a los libros digitales. 
La de los años 20 es de D. Jacinto Benavente de Ediciones  Dédalo,  al precio de 60 céntimos de peseta y la otra de Dª Concha Espina,
de Revistas literaria: Novelas y cuentos, de 1947 y al precio de 1 peseta.
Hoy no me he podido resistir y la he leído, perdón quiero decir releído, por cuarta o quinta vez y me siguen pareciendo fenomenales o maravillosas, si es que
estos calificativos son los más indicados para expresar lo que siento. Hoy me quiero referir a la novela "Cartas de mujeres" (1893) de Jacinto Benavente  y Martínez
( 1866-1954) y Premio Novel de Literatura en 1922.
Dicen los "críticos" de aquel tiempo que  D. Jacinto tenía "un gran interés" por la psicología femenina y escribía con unas condiciones: satírico, crítico,
implacable y analista sutil de la sociedad", aquella que le tocó vivir.
Pero no es mi intención, hablar de D. Jacinto, sino de transcribir  algunos párrafos de su libro "Cartas de mujeres", por darles, a quién lea estas líneas,  un rato agradable basado en la lectura de unas líneas escritas con  "una pluma brillante" satírica y analista, al menos para mí.



    



Del libro "Cartas de mujeres"

 II)  

Carta de una niña a su abuela.

Papá y mamá me encargan que te diga que llegó el hermanito. Llegó ayer por la mañana, muy colorado y dormido, y todavía no se ha despertado; pero se
 conoce que sueña, y llora mucho. Dice papá que te diga que yo le quiero mucho, y voy a ser su madrina y a regalarle los juguetes que no me sirvan;  y eso que
 tengo muy pocos y todos me sirven; pero cuando tú me mandes otros nuevos, le daré los que tengo ahora; aunque como es niño no le van a gustar. Ya te mandaré
dulces del bautizo. También voy a bautizar a la muñeca que me mandastes. Muchos  besos a todos y míos tambien. Tu nieta.






VIII )

Carta de una mujer a su marido, desde la cárcel.

¡ Mal hombre ¡.  ¡ Más que mal hombre, que me veo por tí de esta manera y no eres para venir un día ni para mandar un recado, y ya sé que está bueno; que te
han visto de borrachera y de bullanga como siempre; que se necesita no tener corazón ni conciencia; pues nunca crei recibir este pago ¡.  Todos los días
esperándote a la hora de la visita. Te mandé recado con la Celadora, y tú como si nada tuvieras que ver conmigo. Pues te aseguro que te has de acordar, que
esa no es acción de persona humana, y la tengo clavada en el alma. Por tí me veo en este sitio y paso esta vergüenza. Bien tranquila vivía yo ganándome la vida honradamente, hasta que te conocí y me trajistes a este precipicio. Por tí soy ladrona, por tí estoy perdida y por tí vendré otra vez aquí, pero para ir al palo, porque
por la salud de mi madre que te has de acordar. Ya no quiero pedirte favores, ni quiero que vengas,  ni verte en mi vida. Otro que tú, andaría buscando empeños
para ver de sacarme lo mejor posible.
Ayer estuvo a verme el abogado y ya sabes lo que es la curia; como una es pobre, no se toman interés ninguno.  Parece un buen señor, y si tú le hablaras y
viera que hay quién dé la cara por mí, se tomaría más interés. Ya sabes que la Marciana me debe cerca de una onza y ahora puede muy bien dártela, que ha
vuelto con el Quico y todo la sobra. A ver si no dejas de hacerlo, y vienes a decírmelo y a verme, y no hagas caso de lo que te dije antes, que ya sabes mi genio;
pero es que me duele verte tan imparcial conmigo, cuando sabes que yo doy por tí  la sangre de mis venas si llega el caso.
Adiós, que no te olvides de eso ni de ésta que lo es tuya.

X )

Carta de una mujer a su marido, por un puesto en el Gobierno

Toda la semana hemos  esperado carta tuya o la noticia de  tu nombramiento en los periódicos; pero por tu carta de ayer veo que todavía no se sabe nada
ni parece tan fácil como al principio. Déjate de contemplaciones y si te dicen que hay mil compromisos y que es preciso sacrificarse, no hagas lo de siempre
y habla fuerte y dí que bastantes sacrificios has hecho. No lo que pides, mucho más tenias derecho a exigir. Pero como eres un pacato y te conformas con todo,
hacen caso omiso de tí. Nuestra situación actual no te permite esos desprendimientos. Sabes muy bien como estamos. Por mi nada ambiciono, pero tus hijas
están en la edad crítica  de resolver su porvenir. Triste gracia sería, con lo que tú has hecho por  otros que eran menos que tú, verte ahora pospuesto y menospreciado. Con fecha de hoy escribo a Ordúñez y a la Marquesa de Fuente-Saúco. Quedan tres Legaciones  sin proveer, pero no admitas más que la tuya,
no transijas por nada ni por nadie. Si hay novedad telegrafía. Todo lo tenemos preparado para  echar  a correr enseguida. Aquí anuncian los periódicos
como seguro tu nombramiento. Anoche tuvimos gente en casa que acudió a enterarse y a felicitarnos. Se improvisó un té, que resultó muy animado. Pedraja no dejó de hablar con Pepita en toda la noche. Según dicen, ha ganado un dineral en la Bolsa últimamente . Le invité a hacernos una visita cuando seamos ministros plenipotenciarios. Carmencita sigue con la tontería de Manolo. Según dicen, este invierno en Madrid ha perdido más de seis mil duros en el Casino.
Es un calavera;  le he prohibido terminantemente sus relaciones con Carmen. La niña está encaprichada, y por eso tambien deseo que nos marchemos
cuanto antes. No te descuides;  habla, bulle, revuelve, marea, piensa en tus hijas, piensa en la situación comprometida de nuestros intereses, y no te dejes
quitar  lo que por razón y justicia te pertenece. A Tánger que manden a quien quieran, pero Viena es tuya y muy tuya.  Besos de las niñas.



Mariposas blancas. Pedacitos de cartas.

--- No vengas esta noche. Mañana voy a confesar.

--- ¡ Cuatro días sin verte y escribes dos renglones ¡. No, hijo mio, cuando se quiere a una persona, el equivalente menor en papel de su cara es... cuatro caras.

--- Ya sabes que no tengo más voluntad que la tuya; por  eso mismo, la tuya debe ser no contrariarme nunca



Estimado lector de esta web: "Más adelante, más"
Gracias por leerlo.


 
     
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