El Paraje natural del Karst en Yeso
 
 
... el Mar Mediterráneo ( Mar Medi Terraneum) se formó a partir de un mar que existió llamado Tethys, el cual tenía más extensión que el Mediterráneo y que fue disminuyendo a la vez que la costa africana se aproximaba a la europea ( 6 millones de años ).
El Tethys abarcaba gran parte de África y de Europa y además del Mediterráneo de ahora, lo formaba el Mar Caspio y el Mar Negro.
El Estrecho de Gibraltar  ( Montaña de Tarik o Djebel Tarik ) no existía, estando unidos el sur de España y el norte de África.
Toda esta zona estaba salpicada por unos lagos de salinidad muy alta, información que nos llega por los sedimentos encontrados.
En nuestro Mediterráneo comienza la desecación.  En el Estrecho se había formado un "muro de rocas",

y que fue roto por la diferencia de presión que había entre el Océano Atlántico y el Mediterráneo: "...el agua comienza a entrar
de nuevo y lo que había tardado cientos de años en secarse, en unos años, gracias a esta entrada de agua, comienza a formarse de
nuevo nuestro Mar... ( 2millones de años )". Esta desecación, provocó la precipitación de una gran cantidad de yeso
que a su vez fue cubierto por sedimentos marinos,  los cuales emergen, yesos y sedimentos,  y debido a las lluvias, comienza a
formarse uno de los Karst más importante del mundo.


Es Paraje Natural del Karst (meseta de piedra caliza)  según la Ley 2/1989, de 18 de Julio. Se ubica en el Municipio de Sorbas entre las sierras de Filabres y Cabrera, con una extensión de 2.375 hectáreas. Sus límites son: por la carretera nacional 340 en el cruce con
la barriada de Cariatiz, en dirección Este continúa hacia la autovía hasta La Herrería, Los Perales y el Campico, volviendo a Los Molinos
del Río Aguas, El Hueli y al cruce de l
a Carretera Nacional 340, junto a Sorbas.

El Paraje está formado por un entramado de dolinas (palabra de origen eslavo cuyo significado es de valle o depresión), de superficie, algunos pequeños poljes (del eslavo: depresión en un macizo de zona kárstica)  y más de mil en cavidades subterráneas, simas, .... formas geológicas como los túmulos y espeleotomas en yeso. Está considerada como una "joya geológica andaluza". Soporta un clima árido de más de 3000 horas de sol y con lluvias que no alcanzan los 300 mm. Cuando llueve lo hace de forma "torrencial", clásico en nuestra Almería.

A pesar de ello, la flora del paraje se adapta a los diversos terrenos, en una convivencia inusitada, donde muchas familias de origen botánico  tienen cabida. Si lo visitamos durante los meses de de Febrero a Abril, una explosión de color invadirá éste bellísimo paraje y los objetivos de nuestras cámaras.


   
 
     
 


   Isabel Contreras

Desde el instante que llego al paraje natural, siento el deseo de poder volar,  para que mis pies no tengan, por equivocación, la posibilidad de romper alguna planta o flor por muy pequeña que sea y no digo insignificante,  porque ninguna lo es. Cada una de
estas plantas y flores , han crecido en el lugar exacto, en el lugar idóneo para su desarrollo y floración. Ninguna mano de hombre, podría haber hecho nunca, rincones y espacios tan bellos y armoniosos... Los protagonistas del espacio, son los ramilletes de

esparto que siempre firmes y alertas hacen de hermano mayor y entre manojo y manojo dan cobijo y calor al tomillo, romero,
hinojo...un poco mas allá los helianthemun y aquí en este espacio mas soleado los lirios, las jarillas  y mil y unas flores, hacen
que cueste trabajo quitar la vista de ese lugar  y seguir el camino,  los narcisos,  dan elegancia y llenan el paisaje de señorío.

La paz, se respira en cualquier rincón.
Si quedas callado, oirás un pájaro, al cual, otro, contesta con su trino y la paz y la armonía se funden  con el colorido y el aroma. Sientes y  lamentas no haber visitado antes este lugar. Camino y voy encontrando esas formas caprichosas que me regala el terreno y que solo en este paraje y a consecuencia del yeso es capaz de producirse. Miro la sima y no veo el fondo, pero entre sus paredes alguna orquídea ha pensado que ese es el lugar idóneo para crecer, o alguna higuera hace
de la entrada su estancia y aprovecha la humedad. Encima del túmulo, el esparto, que para eso es el rey del parque y mas adelante,

en un tapiz de musgo,  mil flores y plantas que no alcanzan el centímetro de alto,
me invitan junto al tomillo y romero a llenar de aire mis pulmones, ese aire tan limpio tan perfumado que después echaré de menos De vez en cuando, veo una bolaga, verde y frondosa, que da seguridad y fortaleza al entorno. Una abeja merodea sin descanso, transporta el polen de una flor a otra  y sin ella saberlo
es la responsable de la explosión de colores  y  la intensidad de aromas que se produce cada primavera, dando lugar a la
conservación de estos espacios que si un día alguien no hubiera luchado por este paraje natural, hoy yo, no estaría disfrutando estas sensaciones y seguro que esta abeja no se sentiría tan libre y tan protegida.


     

Aquí desaparecen mis miedos, el agobio se lo lleva la brisa y aprendo una buena lección de convivencia y aunque yo no sea flor,
siento que formo parte del entorno, el paraje me acoge tal como soy y me lo da todo, me hace partícipe de su grandeza, de su calma, su  color, sus formas y su olor.



       Rafael F. Peinado

La primera vez que fuí al Paraje, ya ni me acuerdo cuando fué, calculo que deben haber pasado entre los veinticinco a treinta años, confieso solemnemente, que solo ví tierra, piedras...desolación. No tenía más remedio que informarme de en qué sitio estaba. Pasado unos días, comprobé que, además de tierra, había un "mundo fantástico" que tenía que descubrir por mi mismo. Seguí informándome y fui invitado a visitar algunas de sus cuevas. Desde aquel día me hice "embajador" del Paraje Natural del Karst en Yeso, entre compañeros y amigos. Si la experiencia de mis visitas a las cuevas, al mundo subterráneo, fue indescriptible. Más tarde, comencé a "explorar" su superficie, acompañado ya de mi cámara de fotos.  Siempre suelo entrar al paraje por el mismo lugar, no me preguntes porqué, por la carretera nacional, frente a la barriada de Cariatiz. Buscando algún lugar para aparcar el coche, lo primero que visité, fue el "túmulo" más grande del paraje. Mi visita duró bastante tiempo, admirando ésta formación geológica. (ver túmulo). Seguí paseando por  aquí y allá, buscando, admirando y fotografiando la flora silvestre de la época, y ésta, la flora, me llevó a los lapiaces o microlapiaces (ver lapiaces) . Mi sorpresa fué idéntica al del túmulo. ¿Hace millones de años que se formó este karst?, y yo, ahora, estoy disfrutando de éste paisaje. ¿Cuantas cosas podrían contar estas piedras?.
¡Que suerte y maravilla es poder disfrutar de este paraje¡.
Pero siguiendo con nuestro paseo, solo tienes que andar y andar y, posiblemente, llegarás hasata el Puente de La Mora. Había que remontarse siglos atrás para conocer ésta historia del puente que, según cuentan, tardaron en hacerlo un solo día, para que la "Reina Mora" pudiera pasar de tierras de Vera a la de Sorbas. y allí, al lado, después de mucho buscar, mi amigo Antonio y yo encontramos ¡¡¡por fín¡¡¡, esa pequeñita flor : la  "Campanula fastigiata".
Estimado lector, necesitaría toda una web para hablar de todo lo que puedes disfrutar en el paraje. El Paraje no es solo tierra, es un mundo fascinante tanto por su superficie como por su mundo subterráneo. No te lo pierdas.



 
     
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