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DÍAS EN LA ALDEA

La Mela es una pequeña aldea a la que me acercaste siendo niña,
un rincón donde me sentía extraña porque no lo conocía.

Es un sitio donde en invierno se respira olor a lluvia,
donde hay tranquilidad y la serenidad se empuña.

Ese lugar donde en los cálidos veranos brilla el sol,
donde el cielo y las nubes se llenan de color.

En la Mela no hay metrónomo ni reloj,
sino aire puro, fuego ardiente y amor.

Desde los frescos muros del hogar contemplamos la vida,
y vemos en la calle como corretean nuestras dos hijas.

De sus habitantes destacas tú, por ser marido y padre ejemplar,
por estar junto a mí en la desventura y en la felicidad.

De ti he aprendido mucho pues eres hombre de fortaleza desmedida,
como el albaricoquero del jardín que mi suegro plantó un día.

Hemos visto muchos atardeceres reflexivos,
han pasado los años desapercibidos.

Hoy la Mela sigue siendo la misma,
pero yo ya no soy extraña,
yo ya no soy niña.

Dedicado a mi marido Juanjo y a mis dos hijas Leonor y Beatriz.

María Judith Ruiz Martínez - Julio 2021

 
     
 


Los juegos     

Tener unos juguetes u otros, dependía mucho del lugar en que vivías : ciudad, pueblo, cortijada... y por supuesto, del
dinero que se pudiera invertir en juguetes, aunque había una ventaja sobre los tiempos que corren hoy : los juguetes se
compraban en su tiempo, en los Reyes Magos y en tu cumpleaños, aunque siempre quedaba un resquicio de esperanza y
es que el día de tu santo, tuvieras una sorpresa, a diferencia de hoy que un regalo puede ser dado cualquier día por cualquier causa y con el lema : "que los niños disfruten". Lo malo es cuando esta "costumbre" se convierte en rutina y el niño te pide
un regalo cuando te ve, porque a eso lo has acostumbrado. Ah ¡, se me olvidaba y cuando se te caía un diente, aunque en
este caso lo del regalo era deber del "ratón Pérez" y a falta de juguetes, siempre quedaban los juegos.
Cada ciudad, cada pueblo tenían sus costumbres, dependiendo de la estación del año y del lugar en que vivieras. No es
lo mismo vivir en Almería, donde predomina el buen tiempo, que en "tierras adentro" donde llueve o nieva a menudo.
De todas formas mis juegos eran, viviendo lejos de la costa, "piola", los tirachinas o los platillos, llamados también "chapas",

     

sin olvidarme del aro : de latón, madera o rueda de bicicleta, motocicleta o lo que encontrábamos, y a las canicas (bolas o
petos), "el pañuelo", con trompos, en bicicleta (quién la tenía) ... y si hacía mal tiempo recurríamos a los juegos de mesa, como el parchís, la oca, es decir, casi todo al aire libre, a diferencia de hoy en día, que se resume en mirar para abajo y mover los
dedos con la nintendo, fortnite y demás aparatos electrónicos. A cada época, su juego.





El candil    

Mi convivencia contigo fue solo de varios años y te recuerdo conocedor de muchas historias vividas en hogares
sencillos crendo en ellos un misterioso ambiente, producido entre la oscuridad y tu centellaente luz provocada por
pequeñas ráfagas de aire, animando a niños y mayores a consumir las últimas horas del día, entre la charla y el confort.
Tu estructura es frágil y solo necesitas, para ser útil, un poco de aceite y algodón trenzado.







Midiendo el "tiempo"    



De las tres fotografías debo comenzar por el  "Fraile del tiempo" (centro), que es un higrómetro (mide la humedad del entorno) y que muchos conoceréis. Empecé a verlo en casa de mis abuelos, a la edad de 7-8 años y que mi abuelo Rafael consultaba todas las mañanas. Es cierto que a nivel científico, el interés que tiene es el mínimo, siendo benevolente, aunque en realidad es nulo.
Fué inventado por Agapito Borrás Pedemonte, en el año 1894. Unos dicen que funciona por la dilatación y contracción del pelo humano, otros por tiras de intestino del cerdo, lo que hace que suba y baje la mano y la capucha del monje. Sea como fuere, puedo decir, porque tengo uno en casa, que no falla, haciendo la predicción con 24 horas de antelación.

Cincuenta años antes del "Fraile", en 1840, Mariano Castillo Ocsiero, publica los cuadernos del "Zaragozano", donde podíamos leer la predicción del tiempo para todo el año, además de tener un almanaque. El nombre de "Zaragozano" es un homenaje al astrónomo Victoriano Zaragozano y Gracia Zapater. Estas publicaciones eran muy leídas por los agricultores y pastores.

Estas dos publicaciones meteorológicas, están a la venta actualmente.

La tercera forma de predicción del tiempo, era y es, para algunas personas,  "las Cabañuelas".
Esta predicción meteorológica, según puedo leer, se practica desde hace muchísimos años. El nombre de "cabañuelas" se
dá en España del centro de la Península hacia el sur, y hacia el norte se la conoce como "témporas"
El modo de hacer las predicciones es algo complicado y, como dije anteriormente, poco científico.
Se comienza en el mes de Agosto y cada día de este mes, corresponde a un mes en concreto. Así el día 1 de Agosto corresponde al mes de Enero, el día 2 a Febrero... y así sucesivamente, hasta el día 12 de Agosto, donde comienza el día 13 a la inversa, es decir: el día 13 de Agosto corresponde al mes de Julio, el día 14 a Junio, el 15 al mes de Mayo,... y el día 24 al mes de Agosto, porque el día 19 de Agosto correspondería al mes de Enero.
Las "Cabañuelas" hasta el día 12 de Agosto se la denomina de "Ida" y desde el día 13 de Agosto hasta el día 24 de  "Retorno".

En América del sur comienzan las "cabañuelas" en el mes de Enero y los hindúes a mediados del invierno.
Uf ¡, que lío.


 
     
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